Existen varios modelos de enfermería en los que podríamos cimentar nuestra práctica diaria, hemos escogido el modelo de Virginia Henderson ya que es un modelo manejable y bastante completo que aborda al ser humano desde una perspectiva holística.

Virginia Henderson nació en 1897 en Kansas City, Missouri y murió casi a los 100 años, en 1996. Se graduó en 1921 de la Army School of Nursing de Washington D. C. y enseguida empezó a trabajar como enfermera del Henry Street Visiting Nurse Service de New York.

En 1922 empezó como docente y en 1953 se posicionó como investigadora de la universidad de Yale hasta los años 80.

El modelo conceptual de Virginia Henderson da una visión clara de los cuidados de enfermería, perteneciente a la Escuela de las Necesidades, se ve influenciada por el paradigma de la integración. Ve al ser humano como un todo, desde la perspectiva psicológica, fisiológica, de creencias y como un ser social. Identifica así las 14 Necesidades Básicas.

Trabajamos  este modelo como marco conceptual que dirige y orienta el  Proceso Enfermero (PE).  Éste cual se ha implementado en muchas instituciones en las cuales se utilizan también lenguajes enfermeros como son el NANDA-NIC- NOC que son herramientas estandarizadas  que dan consistencia y apoyo a las etapas del PE: Diagnóstico-Planificación-Ejecución-Evaluación (cuando hablamos de diagnóstico no hablamos de diagnóstico médico).

Cuando hablamos de diagnóstico enfermero nos referimos a identificar problemas reales y/o potenciales de la persona y su relación con las fuentes de dificultad identificadas. Siempre buscamos la máxima autonomía de la persona y su colaboración. Desde Green Nurse Health Care queremos dejar de lado la actitud paternalista de la medicina tradicional y empoderar al paciente para que sea conocedor de lo que sucede y que aporte todo lo que pueda para hacerse dueño de su propia salud. Siempre tenemos en cuenta las complicaciones potenciales de este proceso y se lo hacemos saber al paciente.

Es importante realizar una buena anamnesis, no solo con los informes médicos si no también con lo que explica el pacientes, tratamos con personas, no con máquinas, así que priorizamos el tú a tú frente a un papel.

Para realizar la anamnesis hacemos una valoración de las necesidades de la persona, en este caso utilizando el modelo anteriormente descrito:

Las 14 necesidades básicas que se consideran en este modelo son:

  1. Respirar normalmente.
  2. Comer y beber adecuadamente.
  3. Eliminar por todas las vías corporales
  4. Moverse y mantener posturas adecuadas.
  5. Dormir y descansar.
  6. Escoger la ropa adecuada, vestirse y desvestirse.
  7. Mantener la temperatura corporal dentro de los límites normales, adecuando la ropa y modificando el ambiente.
  8. Mantener la higiene corporal y la integridad de la piel.
  9. Evitar peligros ambientales y evitar lesionar a otras personas.
  10. Comunicarse con los demás expresando emociones, necesidades, temores u opiniones. 11. Vivir de acuerdo con los propios valores y creencias.
  11. Ocuparse en algo de tal forma que su labor tenga un sentido de realización personal. 13. Participar en actividades recreativas.
  12. Aprender, descubrir o satisfacer la curiosidad que conduce a un desarrollo normal y a usar los recursos disponibles.

A partir de estas 14 necesidades podemos encontrar las fuentes de dificultad que puede tener nuestro paciente, cuales son las necesidades que están interrelacionadas entre ellas y que necesitan tirar una de la otra, qué factores de riesgo tenemos, cuales son las complicaciones potenciales que nos podemos encontrar, cuales son los recursos que nos pueden favorecer. Con todo esto nosotros realizamos una interpretación de los datos. Generando así un análisis y síntesis de estos.

El siguiente paso es la planificación, conocer las prioridades inmediatas y los tiempos en los que podemos trabajar. Ejecutarlo y reevaluarlo.

Cada persona es un caso, para nosotros no existen dos personas iguales por lo que durante y después de pasar la consulta médica conjunta con enfermería nos ponemos manos a la obra en conocer todas estas necesidades del paciente y ayudar en la medida de lo posible a mejorar su calidad de vida.

Si bien es cierto que respecto al cannabis debemos trabajar sobre todo en la reducción de riesgos, hacemos de guía planeando un acompañamiento individualizado desde el momento que la persona decide tomar cannabis terapéutico.

Cabe decir, que el cannabis no sirve para todo el mundo, por eso es importante que conozcamos  todos los aspectos médicos del paciente ya que existen contraindicaciones en su uso.

Jamila A. Manozzo Hernández

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