Los principales problemas a los que se enfrentan las personas usuarias de cannabis no derivan de los efectos del consumo de dicha substancia, sino de su situación socio-legal. Si bien el cannabis, como cualquier otra substancia empleada por el ser humano, no es un producto inocuo, tiene efectos secundarios tanto a nivel físico (sobre todo cuando se consume inhalado por combustión) como a nivel mental, como por ejemplo, esta desaconsejado el uso de cannabinoides psicoactivos para personas con antecedentes de cualquier tipo en su familia relacionados con la salud mental, ya que la enfermedad aparece con más frecuencia si la persona es consumidora regular de cannabis con altas concentraciones de THC.

Además de los efectos secundarios y los riesgos derivados del uso de la sustancia, encontramos que la situación de ilegalidad del cannabis con más de 0,2% de THC, aboca a los usuarios/as terapéuticos/as y a sus allegados/as, a la desinformación y la clandestinidad. Este desamparo legal de los/as usuarios/as de cannabis se añade, generalmente, a situaciones médicas particularmente complejas.

La prohibición del uso terapéutico del cannabis resulta difícil de asumir en la actualidad ante la evidencia de que el empleo de cannabinoides[1], contribuye a mejorar notablemente el estado de salud y calidad de vida de muchas personas, siendo su toxicidad muy baja y sus riesgos de muerte por sobre dosis nulo. De facto, La OMS y La ONU han excluido al cannabis de la lista numero 1 de sustancias fiscalizadas, con lo que, implícitamente, están reconociendo las propiedades terapéuticas del mismo, ya que cómo explicamos en la entrada al blog “reclasificación del cannabis por la ONU”[2], en la lista numero 1 sólo se incluyen las sustancias psicoactivas que “no presentan ninguna utilidad terapéutica”.

Así, a pesar de las reclasificaciones de la OMS y la ONU del cannabis, encontramos que uno de los principales riesgos derivados de las políticas publicas de drogas actuales, lo constituyen los impedimentos de las personas usuarias y allegadas para acceder a información fidedigna y a un producto seguro. Por culpa de la legislación vigente, el control sobre la calidad de la información y del producto es inexistente.

Tan solo Sativex, Epidiolex, Marinol y Cesamet son medicamentos regulados con cannbinoides en el Vademecum en España, pero sólo se recetan en muy raros casos, como última opción, nunca como tratamiento de primera línea. Además, requiere de la aprobación de un tribunal ético en el hospital de turno, el ratio de cannabinoides es invariable y su precio es muy elevado.

Los pacientes se ven obligados a adquirir, en la mayoría de los casos, cannabis o derivados procedentes del mercado negro, o fabricados artesanalmente, en numerosas ocasiones sin las debidas medidas de seguridad e higiene. En el mejor de los casos lo encontraran en asociaciones de autoconsumo de usuarios/as que lleven a cabo controles de calidad del producto por iniciativa propia.

Considerando la seguridad de esta sustancia desde un punto de vista toxicológico y las graves consecuencias para la salud que puede acarrear la presencia de contaminantes, parecería, en este caso, que el remedio impuesto por el legislador es mucho peor que la enfermedad.

El paciente se halla en una situación de permanente desinformación, acentuada de nuevo por los discursos pro y anti-prohibicionistas que dificultan la adquisición de una visión objetiva sobre las propiedades reales de la planta. De esta manera se ve comprometido el correcto empleo del cannabis como tratamiento, pudiendo exponer al paciente a riesgos innecesarios derivados de la inexperiencia en su manejo y de la falta de optimización de los posibles efectos positivos que la planta pudiera proporcionarle.

Finalmente, el miedo a la persecución legal, los prejuicios sociales asociados al consumo de cannabis y los problemas económicos derivados de costear el tratamiento se erigen también como barreras que limitan el acceso de los pacientes a una terapia que podría beneficiarle.

Green Nurse Health Care nace para informar y orientar, desde un punto de vista objetivo y profesional, sobre todas estas cuestiones, resolviendo las dudas que puedan preocupar tanto al o la paciente en materia de salud y cannabis, como a cualquier persona que esta interesada en cualquier fase del proceso del uso terapéutico del cannabis.


[1] La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NAS, por sus siglas en inglés) ha hecho público un informe en relación al cannabis medicinal titulado The Health Effects of Cannabis and Cannabinoids: The Current State of Evidence and Recommendations for Research (2017) (Los efectos del cannabis y los cannabinoides en la salud: el estado actual de la evidencia y recomendaciones para la investigación). Aunque el informe no está todavía publicado en formato de libro impreso, la pre-publicación ya se puede encontrar en la página web de la Academia desde el pasado 12 de enero de 2017.
La NAS se creó en el año 1863 como una institución privada no gubernamental con el objetivo de asesorar a la nación estadounidense en temas relacionados con la ciencia y la tecnología, aunque sus informes tienen repercusiónn mundial.
[2] Enlace a esa entrada del blog